La caída en la cantidad de empresas con trabajadores registrados se convirtió en uno de los datos más comentados de los últimos días. Según información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) analizada por Fundar, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 desaparecieron 24.437 empleadores registrados, una reducción del 4,8% que incluso supera la pérdida observada durante el período más crítico de la pandemia.

Sin embargo, economistas y especialistas en desarrollo productivo advierten que el análisis no debe detenerse únicamente en el cierre de compañías. En cualquier economía existen empresas que desaparecen y otras que nacen. La clave está en el balance entre ambas dinámicas y en la capacidad de generar nuevos proyectos empresariales que puedan crear empleo.
El debate sobre la natalidad empresarial también permite poner la discusión en una perspectiva más amplia. La Argentina arrastra desde hace años una baja densidad de empresas en relación con su población.
De acuerdo con datos del Observatorio PyME, el país cuenta con alrededor de 12 empresas cada 1000 habitantes, una cifra considerablemente inferior a la de los países de la Unión Europea, donde el indicador supera las 70 empresas por cada 1000 habitantes, y también por debajo de otras economías latinoamericanas como México.
El dato revela un desafío estructural: la economía argentina no solo necesita que las empresas existentes puedan adaptarse a un nuevo contexto, sino también aumentar su capacidad de generar nuevos emprendimientos, inversiones y empleadores. Como resume el Observatorio PyME: “Sin empresas no hay trabajo; y sin trabajo hay pobreza”.
Una transición con costos de adaptación
El escenario actual combina una fuerte transformación macroeconómica con un tejido productivo que busca acomodarse a nuevas reglas de juego. La reducción de la inflación, los cambios en los precios relativos, la menor protección frente a la competencia externa y un nuevo esquema de costos obligan a muchas compañías a revisar sus modelos de negocio.
En los procesos de cambio económico suele producirse un fenómeno de renovación del entramado empresarial: algunas firmas se reconvierten, otras desaparecen y surgen nuevos actores con modelos más competitivos. El desafío es que la aparición de esas nuevas empresas logre compensar las pérdidas iniciales.
Por ahora, los datos de Fundar muestran que la natalidad empresarial todavía no alcanza para equilibrar la caída de empleadores. La reducción se extendió a 23 de las 24 jurisdicciones del país. La excepción es Neuquén, que mostró un crecimiento en la cantidad de empresas gracias al impulso de Vaca Muerta y las inversiones vinculadas al sector energético.
La situación también tuvo impacto en el empleo. La cantidad de trabajadores cubiertos por el sistema de riesgos del trabajo cayó de 9,86 millones a 9,53 millones entre noviembre de 2023 y febrero de 2026, una pérdida de más de 327.000 puestos registrados.
Dónde pueden aparecer los nuevos empleadores
Aunque el balance general muestra una reducción del número de empresas, algunos sectores comienzan a exhibir una dinámica diferente. El desarrollo energético, especialmente en torno a Vaca Muerta, aparece como uno de los principales polos de creación de nuevas compañías y empleos.
También la economía del conocimiento y el ecosistema emprendedor muestran señales de actividad. Tras un 2025 en el que las startups argentinas captaron alrededor de US$ 270 millones de inversión, en los primeros meses de 2026 se anunciaron nuevas rondas que superaron los US$ 400 millones, con compañías como Ualá, Pomelo, Belo y Humand entre los casos más destacados.
Estos sectores todavía representan una escala menor frente al conjunto de las empresas tradicionales y no compensan por sí solos la pérdida de miles de empleadores. Pero funcionan como un indicador de dónde podrían surgir parte de las nuevas compañías que la economía necesita para iniciar una nueva etapa de expansión.
El indicador a seguir
Más allá de la discusión sobre los cierres empresariales, uno de los indicadores que economistas y especialistas seguirán en los próximos meses será la evolución de la natalidad empresarial.
La estabilización macroeconómica puede ser una condición necesaria para un nuevo ciclo de inversión y crecimiento, pero su impacto sobre el mercado laboral dependerá de que se traduzca en una mayor creación de empresas. En definitiva, la próxima etapa no estará definida solamente por cuántas compañías lograron sobrevivir al proceso de adaptación, sino por cuántas nuevas empresas sean capaces de nacer y crecer.