¡No lo sé! ¿Hay algún problema con ello?

Admitir un desconocimiento específico no es un signo de debilidad, sino la llave para mantener viva la curiosidad, abrirnos al aprendizaje y tomar decisiones más conscientes

¿Qué tan frecuentemente nos preguntan por algo de lo cual no contamos con conocimientos? ¿Qué sensaciones nos despierta el no poder dar una respuesta con seguridad? ¿Cuántas veces recurrimos a definir una suposición como cierta para evitar revelar esa falta de conocimiento?

Habiéndonos hecho estas preguntas con real sinceridad, vale decir que estas sensaciones de incomodidad son algo natural. Así como cuando tenemos un acertijo frente a nosotros que no podemos descifrar, el desconocimiento nos dispara sensaciones negativas que buscaremos evitar.  Sin embargo, bajo mi punto de vista, el recurrir a las falsas suposiciones puede traer aparejados muchos más problemas de los que creemos.

En este acto puede existir un claro componente social, intentando no revelar ante otro la falta de un determinado conocimiento. ¿Quién acaso no cuenta con aquel amigo o familiar que “todo lo sabe” independientemente de la temática de que se trate? Más allá de este entramado social, un problema mayormente intrínseco surgirá de lo que con dicho acto nos ocultamos de nosotros mismos y de lo que con consciencia o inconsciencia terminamos provocando.

Mucho se ha hablado ya acerca de la curiosidad, considerándola como una de las cualidades claves en estos tiempos de contextos volátiles. Es decir, el mantenernos curiosos nos mantiene atentos y entusiastas para incorporar nuevos conocimiento volviéndonos proclives a una mejor adaptación. Pero partiendo de ello, ¿cómo podremos valernos de esa curiosidad si no nos permitimos antes reconocernos como desconocedores de una determinada temática?

Cada sensación de desconocimiento, por más incómoda que se nos presente, podría ser vista también como una excelente oportunidad para sumar información que nos habilitará luego a realizar análisis más profundos y, por ende, a tomar decisiones más acertadas.

¿No será momento de dejar a nuestro ego de lado y permitirnos reconocernos más a menudo como aprendices? Ya que no importa el tiempo que llevemos especializándonos en una determinada temática, porque siempre habrá una nueva oportunidad para volvernos aún más expertos. Sí bien es cierto que la experiencia hace que cada vez sean menos las cuestiones que nos sorprendan como desconocidas, valdrá la pena cuestionarnos si ese nivel de especialización nos pueda llevar a tomar posturas estructuradas e intransigentes que irán precisamente en contra de la apertura necesaria para seguir absorbiendo nuevos conocimientos.

En una era en donde ilimitados volúmenes de información se encuentran a disposición en la palma de nuestra mano, ¿qué estamos esperando para bucear en un mar de desconocimientos en la búsqueda de aquello que nos aporte a nuestro desarrollo tanto profesional como personal?

Es hora entonces de amigarnos con el “no saber”, ya que al cambiar nuestra actitud frente al mismo, lo convertiremos en un motor esencial para la incorporación de nuevos conocimientos.

El autor es Recruitment & Sourcing Manager y Head Hunter 

www.focusit.com.ar

Compartir el post:

Posts Relacionados