Elegir entre automatizar procesos en la empresa usando robots o conservar los empleados que llevan a cabo esas tareas de forma manual, es un dilema que no se presenta casi nunca. En la industria, los robots no reemplazan a las personas. Son una oportunidad para que los operarios se conviertan en trabajadores calificados.

En ingeniería, la automatización es la aplicación de tecnología para que un proceso o conjunto de operaciones se ejecute de manera automática, con mínima o nula intervención humana. La robótica es una forma particular de automatización, pero, hay que decirlo, no toda automatización es robótica. Imaginemos una empresa agrícola que viene desde hace años utilizando personas para que muevan bolsas pesadas de harina de un sitio a otro. Una automatización robótica implicaría que un brazo robótico realice ese desplazamiento.
Velocidad y seguridad
Las ventajas de la automatización son varias. Mayor velocidad en la ejecución de las tareas, las operaciones son idénticas y repetitivas (ideal para procesos que admiten un margen muy estrecho de desvíos), menor peligro de accidentes para las personas, posibilidad de adaptar el instrumento robótico al proceso o producto, optimización de costos, monitoreo de rendimiento y trazabilidad de las operaciones.
Acá viene la pregunta incómoda, ¿la automatización vuelve obsoletos a los humanos?
La respuesta es ¡NO!
La robótica no viene a sacar empleos. Esa es una noción anticuada, de un momento de la industria que ha quedado lejos en el tiempo, y en la ficción. Quizás a algunos recuerden al Sr. Bucket, el padre de Charlie en el libro Charlie y la Fábrica de Chocolate, de Roald Dahl. El Sr. Bucket menciona, con cierta nostalgia, algunas tareas que los humanos habían dejado de hacer y que pasaron a estar a cargo de máquinas monótonas y sin sentimientos. Por suerte, el Sr. Bucket es un personaje de ficción. Maravilloso, pero de ficción.
Transformar empleos
La automatización bien implementada ayuda a transformar los empleos y a crear otros. Tomemos el ejemplo de la industria automotriz. Los operarios pasaban muchas horas haciendo tareas peligrosas: ensamblar, soldar, pintar. Era un trabajo físico, repetitivo y que podía llegar a tener costos altísimos para el empresario si uno de sus trabajadores se lastimaba. Con la introducción de robots se lograron dos cosas importantes: que las personas no estén expuestas a peligros innecesarios y que se transforme el perfil del operario. De operarios básicos a operarios calificados, capaces de programar, supervisar, mantener y reparar robots. La fuente laboral se conserva, hay menos exposición a riesgos y un reperfilamiento del empleado, aportándole herramientas que podría usar en otros empleos el día de mañana.
El mundo industrial va hacia una creciente automatización en todos las verticales: agro, oil & gas, aeroespacial, construcción, farmacéutica, impresión 3D (una de las actividades de Doing+). Además, es cada vez más fácil para las pymes hallar soluciones robóticas a precios más bajos, algo que antes era casi imposible.
La automatización no es lo que se viene, ¡es lo que ya está!
El autor es CEO de Doing+