Cómo liderar una empresa en tiempos inciertos: una guía para empresarios 

La economía es cíclica y obliga a los líderes a anticiparse, comunicar con claridad y comprometer a sus equipos. La creatividad, la acción conjunta y el realismo se vuelven aliados para atravesar tormentas y salir fortalecidos

Es habitual escuchar que la economía, y en particular en nuestro país, es cíclica. Los empresarios argentinos estamos acostumbrados a manejar diversidad de escenarios, una gimnasia que debemos adquirir e ir desarrollando para capitalizar épocas de bonanza y estar preparados para ser pilotos en la tormenta.

Hay dos grandes habilidades con las que debemos contar. Una es el manejo del negocio haciendo frente a las distintas coyunturas a nivel macroeconómico, y otra es el liderazgo del equipo de trabajo en los ciclos descendentes.

La comunicación clara y la capacidad del líder para transmitir una visión a largo plazo con cierta certeza, será una muestra de honestidad y una invitación a redoblar esfuerzos hacia aquellos colaboradores que se sientan en condiciones de sumarse al desafío que deberá emprender la empresa para atravesar una posible crisis. Esto lo llamamos compromiso. La transparencia en la comunicación de lo que está ocurriendo y cómo eso afecta al día a día de los colaboradores y las acciones que se están llevando adelante para poder continuar el proceso que viene recorriendo la empresa, sin caer en lamentos ni derrotas antes de enfrentar el problema, resultan fundamentales.

Siempre podemos salir lastimados, pero depende de distintos factores cuál será el resultado final. Sepamos que hay algunos de esos factores sobre los cuales no podremos operar, entonces no gastemos energías en ellos; pero hay muchos otros sobre los que sí podemos ejecutar nuestras acciones y es precisamente en esos sobre los que debemos poner las energías. 

En primer lugar, la capacidad de anticipación y visualización nos permitirá armar una estrategia y cambiar el rumbo que venimos transitando tantos grados como el proyecto lo requiera. Podremos también comprometer a nuestros equipos porque los hacemos partícipes de una solución y no de un problema avanzado. Además, podremos cambiar modelos de comercialización, generar nuevos productos o servicios que los acompañen,

generar estímulos e incentivos que operen sobre la motivación de los empleados para mejorar las ventas o interactuar con otras empresas del mercado generando planes conjuntos. 

Hagamos valer nuestra creatividad y no temamos a lo nuevo. En muchas empresas, la generación de reuniones entre los diferentes niveles, con el fin de tratar un problema y sacar conclusiones conjuntas que permitan generar un plan de acción, acordado por todos y en el cual cada uno asume un rol diferente y se compromete con responsabilidades específicas para afrontar determinada situación, han generado cambios y resultados que pudieron superar las expectativas iniciales. Es recomendable que esta práctica sea manejada por un coordinador o moderador que va guiando al equipo haciendo que se enfoque en un objetivo y que una vez definido el mismo, lo acompañe en su cumplimiento. De esta forma, afrontando una posibilidad de crisis con realismo y concentrados en la acción, en lugar de inmovilizarnos con el miedo, daremos claras señales y obtendremos resultados que irán consolidando a nuestras empresas, fortaleciendo nuestra presencia y permitiendo en ese marco el desarrollo de los colaboradores que día a día habrán ido poniendo su esfuerzo y compromiso, ambos basados en el liderazgo de quien habrá dado muestras de conocer cómo actuar como buen capitán ante distintos escenarios.

El autor es fundador y Managing Director de Chaxxel Group

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