La modalidad de trabajo ya define si un argentino acepta o rechaza una oferta laboral

El híbrido se consolida
Casi la mitad de los trabajadores argentinos descartó al menos una propuesta por exigir presencialidad. El híbrido se consolida como la modalidad preferida, mientras las empresas mantienen el control sobre la decisión

La discusión sobre el regreso a la oficina empieza a tener un impacto concreto en uno de los momentos más sensibles de la gestión de personas: la contratación.

El 48% de los trabajadores argentinos consultados por Bumeran afirmó haber rechazado alguna oferta laboral porque requería presencialidad. El 39% descartó propuestas que exigían trabajar todos los días desde la oficina y otro 9% rechazó oportunidades que requerían algún grado de asistencia presencial. En cambio, apenas el 2% había rechazado una oferta por ser completamente remota.

Los datos forman parte del estudio “100% Presencialidad”, realizado por Bumeran sobre 3181 personas trabajadoras y especialistas en Recursos Humanos de Argentina, Chile, Ecuador, Panamá y Perú.

El resultado plantea una cuestión concreta para las áreas de Recursos Humanos: la modalidad de trabajo ya no es solamente una condición interna de la organización, sino también un componente de la propuesta laboral que puede determinar si un candidato avanza o abandona un proceso de selección.

La modalidad de trabajo ya define si un argentino acepta o rechaza una oferta laboral

El híbrido se consolida

La fotografía actual del mercado argentino muestra que el modelo híbrido ya es la modalidad predominante entre los trabajadores consultados. El 47% trabaja bajo un esquema híbrido, mientras que el 33% lo hace de manera completamente presencial y el 20% trabaja de forma remota.

Pero cuando la pregunta cambia de “¿cómo trabajás hoy?” a “¿cómo elegirías trabajar si pudieras hacerlo?”, las preferencias se modifican todavía más.

El 51% elegiría un esquema híbrido, el 41% optaría por trabajar de manera remota y solamente el 8% elegiría la presencialidad plena.

La diferencia respecto de 2025 también es significativa. Según Bumeran, hace un año el 63% de los consultados trabajaba de manera presencial, el 23% bajo un esquema híbrido y el 14% de forma remota. En doce meses, el híbrido ganó 24 puntos porcentuales y la presencialidad perdió 30.

Una condición que puede hacer caer una oferta

Una condición que puede hacer caer una oferta

El estudio muestra además que la modalidad tiene peso a la hora de aceptar una propuesta. El 64% de los trabajadores consultados afirmó que rechazaría una oferta si no coincidiera con su modalidad de trabajo ideal. Dentro de ese grupo, el 50% específicamente no aceptaría un puesto completamente presencial.

La decisión sobre cómo se trabaja, sin embargo, sigue estando mayoritariamente en manos de las empresas. El 73% de los trabajadores afirmó que la modalidad vigente fue definida exclusivamente por la organización. Sólo el 7% señaló que la decisión se tomó de manera conjunta entre la empresa y los trabajadores; un 11% indicó que la define cada equipo y un 9% que puede decidirla individualmente.

Esto genera una brecha entre la modalidad que las organizaciones establecen y aquella que los trabajadores dicen preferir.

¿Por qué la presencialidad genera resistencia? El estudio aporta una respuesta que va más allá de la comodidad. Entre quienes consideran que trabajar presencialmente afecta negativamente su productividad, el 91% señala como principal problema el tiempo perdido en los traslados. El 82% menciona el mayor gasto económico y el 77% el estrés o cansancio físico.

También aparecen otros factores. El 69% habla de problemas de concentración provocados por ruidos, interrupciones o reuniones frecuentes y el 68% señala la menor flexibilidad para organizar los horarios.

Entre quienes prefieren los formatos híbridos o remotos, el ahorro de tiempo vuelve a ocupar el primer lugar: el 83% lo menciona como beneficio. El 77% destaca el mejor equilibrio entre vida personal y laboral y el 73% el menor gasto en transporte, comidas, vestimenta y otros consumos asociados con concurrir diariamente a la oficina. Es decir, para una parte importante de los trabajadores, la presencialidad tiene un costo que forma parte de la ecuación laboral.

La oficina también tiene defensores

El estudio no muestra un rechazo absoluto al trabajo presencial. Entre quienes consideran que la presencialidad tiene un impacto positivo, el 46% destaca que favorece la colaboración y el trabajo en equipo y otro 46% valora el contacto con los compañeros. El 45% considera que ayuda a equilibrar trabajo y vida personal, mientras que el 39% destaca que facilita la comunicación con líderes y colegas.

También aparecen beneficios relacionados con el aprendizaje: el 38% considera que la presencialidad permite aprender de manera más directa y rápida.

Por eso, el resultado de la encuesta no necesariamente apunta a una desaparición de la oficina. Más bien muestra una modificación de aquello que los trabajadores esperan de ella.

Qué dicen los especialistas en Recursos Humanos

Del otro lado de la relación laboral aparece una percepción diferente. El 70% de los especialistas en Recursos Humanos consultados considera que se produjo un regreso a la presencialidad total en las organizaciones. Al mismo tiempo, el 91% reconoce que la modalidad de trabajo tiene un papel relevante en la búsqueda y retención de talento.

Sin embargo, el 87% de los especialistas consultados considera que las modalidades remotas e híbridas tienen un efecto positivo sobre la productividad de los equipos. La perspectiva hacia adelante también muestra una coincidencia mayor con los trabajadores: el 73% de los especialistas en RR.HH. cree que dentro de diez años el formato híbrido será el principal modelo de trabajo.

Los datos sugieren que la discusión dejó de ser simplemente “presencialidad versus home office”. Para las empresas, el dilema pasa a ser qué actividades justifican la presencia física, con qué frecuencia y qué valor agrega ese encuentro que no puede obtenerse trabajando a distancia.

La oficina conserva atributos valorados por los trabajadores, como interacción, comunicación, aprendizaje y construcción de vínculos, mientras que el trabajo remoto aporta ahorro de tiempo y dinero, flexibilidad y, para algunos perfiles, mejores condiciones de concentración.

En ese contexto, la modalidad laboral empieza a adquirir características de una variable de la propuesta de valor al empleado. Una empresa puede mantener una política 100% presencial. Pero el estudio de Bumeran muestra que esa decisión tiene una consecuencia concreta en el mercado de talento: para una parte significativa de los candidatos, la modalidad puede ser suficiente para descartar una oferta antes de discutir salario, beneficios o desarrollo profesional.

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