El 61° Coloquio del Instituto para el Desarrollo Empresarial de la Argentina (IDEA) volvió a reunir a la comunidad empresaria en Mar del Plata, del 15 al 17 de octubre, bajo el lema “Juega Argentina: competir, producir, innovar”. Más de mil ejecutivos, empresarios, economistas y referentes del sector público participaron de tres jornadas que combinaron análisis político, proyecciones económicas y un foco común: cómo adaptarse a un mundo donde la inteligencia artificial redefine la productividad y el talento.
En los paneles de innovación, la inteligencia artificial fue protagonista. Martín Migoya, CEO y cofundador de Globant, señaló que “la IA representa una oportunidad histórica, pero exige visión y capacidad de ejecución”. Según explicó, muchas compañías “fracasan al incorporar IA porque la tratan como una moda tecnológica y no como un cambio estructural”. En otro tramo de su exposición, subrayó que “la inteligencia artificial afecta a todas las industrias y obliga a las organizaciones a ser más predecibles y eficientes”.
Su diagnóstico coincidió con el de otros líderes que destacaron que la clave ya no está en tener tecnología, sino en crear las condiciones culturales y organizacionales para que la tecnología genere valor. En esa línea, Juan Farinati, CEO de Bayer Cono Sur, aportó una mirada autocrítica: “Gran parte del Coloquio no es interpelar lo que tienen que hacer otros, sino trabajar un poco acerca de qué tenemos que hacer nosotros”. La frase sintetizó un espíritu compartido: la transformación digital empieza por casa.
Para Recursos Humanos, esto se traduce en un desafío urgente: formar equipos capaces de aprender rápido, trabajar con datos y colaborar con sistemas inteligentes. No se trata de reemplazar personas, sino de potenciar capacidades humanas con herramientas digitales.

Competitividad e instituciones: la otra mitad de la agenda
El Coloquio también fue espacio para hablar de contexto. En el panel “Argentina sale a la cancha”, Horacio Marín, CEO de YPF, advirtió que el país podría exportar hasta USD 300.000 millones en hidrocarburos entre 2031 y 2050, “si logra reglas claras y estabilidad”. Migoya coincidió: “El país tiene que ser más predecible, más adivinable. Lo otro es ruido”.
Ambos remarcaron que la falta de previsibilidad institucional frena la inversión y afecta el desarrollo del talento. Desde el Gobierno, Luis Caputo, ministro de Economía, sostuvo que la recuperación “ya empezó” y que el foco ahora debe ser “bajar impuestos distorsivos y promover inversiones que generen empleo privado sostenible”.
Por su parte, Mariano Bosch, presidente del Coloquio y cofundador de Adecoagro, resumió la visión general: “Competir no es una consigna, es un deber. Tenemos que volver a producir e innovar, pero también a confiar”. El mensaje fue respaldado por Nicolás Braun, director de La Anónima y de IDEA, quien llamó a “simplificar la estructura tributaria y premiar la inversión formal”.
También hubo voces provinciales. Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, pidió que “la Argentina productiva sea escuchada” y que se “federalicen las decisiones” para impulsar polos de desarrollo tecnológico en el interior.

Recursos Humanos ante la revolución IA
El impacto de la IA en las empresas también atraviesa las áreas de gestión de personas. Los paneles dedicados a liderazgo y trabajo del futuro coincidieron en cuatro grandes líneas de acción: 1) Formar talento con mentalidad de datos. Las organizaciones necesitan equipos que comprendan la lógica de la automatización y la usen para mejorar procesos, no para temerle. 2) Crear culturas ágiles y experimentales. La innovación requiere tolerancia al error, aprendizaje continuo y estructuras menos jerárquicas. 3) Revisar los modelos de liderazgo. Los líderes deberán inspirar desde la adaptabilidad, la empatía y la comprensión del cambio tecnológico. 4) Gestionar el riesgo humano del contexto. La incertidumbre macroeconómica afecta la motivación, la retención y la inversión en formación. RR.HH. debe ser un actor estratégico frente a esa volatilidad.
En paralelo, Edith Pecci, presidenta de IDEA PyME, recordó que “la transformación digital no puede dejar afuera a las pequeñas empresas: son el 70% del empleo argentino y necesitan acceso a tecnología y financiamiento”. Su comentario sirvió de puente entre la agenda macro del Coloquio y la realidad cotidiana de miles de firmas que intentan sobrevivir e innovar al mismo tiempo.
El 61° Coloquio IDEA cerró con una sensación compartida: Argentina tiene potencial, pero necesita previsibilidad, talento y foco. Migoya lo sintetizó con una frase que se repitió en los pasillos del Hotel Sheraton: “La tecnología llegó para quedarse y va a redefinir muchos trabajos. La diferencia estará entre los que pueden manejar las máquinas y los que no”. Pero, como resumió Bosch en el cierre, “si queremos que juegue Argentina, hay que jugar todos: empresarios, trabajadores, Estado y sociedad civil”.