La mayor inversión anunciada hasta ahora por la industria automotriz argentina tendrá también un importante impacto sobre el mercado laboral. Toyota Argentina recibió la aprobación para incorporar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) un proyecto por US$ 1341 millones en su complejo industrial de Zárate, provincia de Buenos Aires.
Los números laborales son una de las principales dimensiones del proyecto. La compañía estima que la etapa de construcción demandará unos 3600 puestos de trabajo, mientras que, una vez en funcionamiento, la nueva operación generará cerca de 2600 empleos directos e indirectos.
La iniciativa contempla la producción de un nuevo vehículo electrificado, una tecnología que hasta ahora no se fabrica en el país. Toyota todavía no informó oficialmente qué modelo será producido ni qué tecnología de electrificación utilizará. El Gobierno señaló que se tratará de un vehículo 100% electrificado, mientras que la compañía se limitó por ahora a definirlo como “electrificado”.
El proyecto tendrá además una marcada orientación exportadora. Según la información difundida por el Ministerio de Economía, alrededor del 70% de la producción estará destinada al exterior, con exportaciones estimadas en US$ 1280 millones anuales.

Un impacto que va más allá de la planta
Para el mercado de trabajo, el proyecto tiene una particularidad: su impacto no se limitará a los puestos que se incorporen directamente dentro de Toyota. La operación de una terminal automotriz moviliza una extensa red de autopartistas, empresas logísticas y proveedores industriales y de servicios. Toyota ya trabaja en la Argentina con más de 65 autopartistas y alrededor de 1200 proveedores directos e indirectos, por lo que una ampliación de esta magnitud puede generar demanda laboral en distintos eslabones de la cadena.
La construcción de la nueva infraestructura abre, a su vez, una primera etapa de demanda de trabajadores. Los aproximadamente 3600 empleos previstos para esa fase estarán asociados al desarrollo del nuevo proyecto industrial antes de que comience la producción.
Luego llegará una segunda etapa, de carácter permanente, vinculada con la operación. Allí aparecen los aproximadamente 2600 puestos directos e indirectos proyectados por la compañía.
Pero el impacto laboral no pasa solamente por la cantidad de empleos. La incorporación de tecnologías de electrificación supone también nuevas necesidades de conocimientos y capacidades dentro de una industria que atraviesa una transformación global.
Producción de vehículos electrificados, automatización, electrónica, software, mantenimiento industrial, control de calidad y nuevas tecnologías aplicadas a los procesos productivos forman parte de un cambio que está modificando progresivamente los perfiles requeridos por la industria automotriz.

El primer proyecto automotor dentro del RIGI
La inversión de Toyota es además la primera del sector automotor que obtiene la aprobación para ingresar al RIGI. Hasta ahora, los proyectos aprobados se habían concentrado principalmente en minería, petróleo y gas, energía, infraestructura y siderurgia.
La llegada del régimen a la industria automotriz abre así una nueva dimensión en términos laborales. A diferencia de algunos grandes proyectos intensivos en capital, la industria manufacturera articula una amplia red de proveedores y actividades asociadas, lo que multiplica los puntos de contacto con el mercado de trabajo.
Toyota produce vehículos en Zárate desde 1997 y convirtió a la planta bonaerense en una de sus principales plataformas de producción y exportación de vehículos comerciales en América Latina. En los últimos años, el complejo operó con tres turnos de producción y la compañía se consolidó como el mayor productor y exportador automotor del país. La nueva inversión profundizaría ese perfil, pero incorporando ahora el desafío de la electrificación.

Todavía falta una aprobación
El ingreso al RIGI representa un paso decisivo, aunque el proyecto todavía no tiene la aprobación corporativa definitiva.
Toyota Argentina aclaró que la aceptación dentro del régimen permite avanzar hacia el proceso final de aprobación por parte de la compañía. Los plazos de la inversión y los detalles del futuro plan productivo serán informados posteriormente.
Por eso, los números laborales anunciados deben considerarse por ahora como puestos de trabajo proyectados. Si finalmente se concreta en los términos presentados, la inversión tendrá dos impactos laborales sucesivos: primero, los trabajadores necesarios para levantar la nueva infraestructura industrial y, después, los empleos directos e indirectos asociados a su funcionamiento. Una combinación que convierte a la mayor inversión automotriz anunciada en la Argentina también en uno de los proyectos industriales con mayor impacto laboral previstos para los próximos años.