El bienestar dejó de ocupar un lugar secundario entre las variables que los jóvenes tienen en cuenta para elegir dónde trabajar y, sobre todo, para decidir si permanecen en una organización. Sin embargo, esa transformación todavía no parece tener una correspondencia equivalente en las políticas y presupuestos de muchas empresas argentinas.
El 83% de los profesionales menores de 35 años considera importante o muy importante que una empresa cuente con políticas de bienestar y casi el 60% asegura que sería probable o muy probable que renunciara a su empleo si siente que su bienestar no es atendido.
Los datos surgen del Relevamiento sobre Bienestar Laboral, realizado por INECO Organizaciones, AmCham Argentina y ManpowerGroup Argentina, que contrastó las percepciones de jóvenes profesionales con las de los equipos de Recursos Humanos de empresas del país. La información fue recolectada durante 2025 y los resultados se presentaron este año.
La comparación permite detectar una brecha. Mientras crece el peso que los trabajadores asignan al bienestar, casi el 40% de las organizaciones destina menos del 1% de su presupuesto anual de Recursos Humanos a iniciativas relacionadas con esta área.

Las empresas también reconocen su importancia
La contradicción no parece surgir de que las compañías desconozcan el problema. El 59% de los equipos de Recursos Humanos consultados considera que el bienestar es importante para atraer talento y el porcentaje aumenta al 78% cuando se les pregunta por su importancia para retenerlo. Es decir, casi ocho de cada diez áreas de RR.HH. reconocen una relación entre bienestar y permanencia de los empleados. Sin embargo, en muchas organizaciones el tema continúa ocupando un lugar relativamente reducido en la asignación de recursos.
La distancia también aparece cuando se consulta a los trabajadores sobre las políticas que encuentran en sus propias empresas. El 37% de los jóvenes afirma que su organización no cuenta con programas de bienestar y otro 27% no sabe si existen.
En conjunto, casi dos de cada tres jóvenes no identifican claramente iniciativas de este tipo en sus lugares de trabajo. Otro 25% considera que su empresa hace poco o nada para atender su bienestar.
Qué entienden los jóvenes por bienestar
Los resultados también muestran que hablar de bienestar laboral ya no implica solamente ofrecer determinados beneficios. Entre las principales preocupaciones de los jóvenes aparecen la salud mental, la flexibilidad laboral y el equilibrio entre la vida personal y el trabajo. De hecho, estas cuestiones se ubican entre las principales inquietudes tanto de los profesionales menores de 35 años como de las propias áreas de Recursos Humanos.
La tendencia no comenzó este año. Otro relevamiento realizado anteriormente por IDEA, INECO Organizaciones y PUNTUAL entre más de 600 trabajadores argentinos había encontrado que el 82% valoraba más su salud emocional y mental después de la pandemia y el 80% otorgaba mayor importancia al equilibrio entre trabajo y vida personal.
También aparecían otras variables vinculadas con la organización cotidiana del trabajo: el 89% decía valorar más la flexibilidad horaria, el 82% la posibilidad de trabajar de manera remota y el 76% una agenda laboral que no saturara su energía.
El nuevo estudio agrega una dimensión particularmente relevante para las empresas: esas preferencias empiezan a incidir en las decisiones de carrera. El bienestar no solamente afecta cómo se siente un empleado mientras trabaja. También puede intervenir en su decisión de ingresar, permanecer o abandonar una compañía.
De las iniciativas aisladas a una política
La cantidad de dinero destinada al bienestar tampoco explica por sí sola la efectividad de una política. Un dato del relevamiento apunta a otro problema: más del 32% de las organizaciones no mide el impacto de sus programas de bienestar. Eso dificulta saber si las iniciativas implementadas responden realmente a las necesidades de los trabajadores o si se limitan a una sucesión de actividades sin continuidad.
La cuestión empieza entonces a desplazarse desde cuántas acciones realiza una empresa hacia qué problemas intenta resolver, qué continuidad tienen esas políticas y cómo se evalúan sus resultados.
La brecha que muestra el estudio argentino resulta significativa precisamente por eso. Las empresas parecen haber incorporado el bienestar a su discurso y las propias áreas de Recursos Humanos reconocen su importancia para atraer y conservar talento. Los trabajadores, por su parte, le asignan un peso creciente a la hora de tomar decisiones laborales.
El objetivo pendiente es convertir esa coincidencia en políticas que los empleados puedan identificar y cuyos resultados las organizaciones puedan medir. Porque si casi seis de cada diez jóvenes están dispuestos a considerar una renuncia cuando sienten que su bienestar no es atendido, el tema empieza a salir definitivamente del terreno de los beneficios adicionales para ingresar en uno de los problemas centrales de la gestión de personas.