A los y las jóvenes adolescentes de la Promoción 2025, egresados estos días y, probablemente, futuros habitantes de esta red, permítanme unas palabras.
Muchos creerán que “salen a la vida” después de la secundaria. La verdad es que ya están en la vida. Sólo que ahora se vuelve un poco más desafiante. Más real. Más incómoda. Más interesante.
Si tienen la opción por estudiar algo, ¡felicitaciones! Es una hermosa oportunidad para formarse y conocer gente. Y si todavía no saben qué elegir, también está bien. La duda no es fracaso; es parte del proceso. Equivocarse temprano es barato. Aprender de eso, invaluable. ¡No se detengan!

Cuando dentro de poco los encontremos por acá, ojalá veamos personas íntegras.
Con ganas genuinas de aprender.
Con humildad.
Con gratitud.
Con curiosidad.
Con hambre de crecer, no sólo de ganar.
El talento abre puertas. La actitud decide cuánto tiempo se quedan abiertas. Eso se nota incluso antes de que hablen de títulos o experiencia.
Algunas cosas simples aprendidas desde el jardín de infantes y que, a veces, suelen olvidarse. Tomen nota…
Saluden.
Sonrían.
Digan “gracias”.
Compartan.
Las llamadas “soft skills” que les van a pedir en los trabajos, no son blandas: son estructurales.
Revisen su CV.
No es lo mismo uno con errores ortográficos que uno cuidado.
No es lo mismo un formato confuso que uno claro.
Los detalles sí hablan de ustedes. Sean prolijos.
No se desanimen con los bochazos en las entrevistas. Casi nunca es personal.

Muchas veces el perfil que se busca no es el suyo. Y eso no significa que no sirven, que no valen o que “no son suficientes”. Significa que hay otro lugar esperándolos… y que hay que salir a buscarlo. Un “no” no define quiénes son. Sólo indica que ese no era el lugar.
Usen menos ChatGPT. (O al menos: piensen primero, creen algo propio y después, validen, corrijan, mejoren). La cabeza se entrena usándola. Que la IA los potencie, no que los reemplace.
Aprendan, pregunten, escuchen. Respeten a sus pares… y también a quienes ya recorrieron parte del camino.
No todo lo viejo está roto.
No todo lo nuevo es mejor.
Sus mamás, seguro, están orgullosas de ustedes.
Porque nadie vio más esfuerzo, más dudas, más caídas y más intentos que ellas.
Ojalá que, con el tiempo, también sus jefes puedan decir lo mismo: “A esta persona la quiero en mi equipo”.
Ojalá dejen huella, no sólo por lo que logren, sino por lo que son.
Son el futuro, sí. Pero también son el presente.
Vivan y trabajen con honestidad.
Y, por favor, sean buenas personas. De las otras… hay de sobra.
Con cariño,
Una profesional de RRHH y una mamá orgullosa (mucho) de una egresada Promoción 2025.
La autora es licenciada en Relaciones Laborales