Gestión del Cambio en empresas: cómo adaptarse y sobrevivir en un nuevo escenario

Entrevista Adrián Grimberg - Recursos Humanos
La apertura económica, la presión por eficiencia y la irrupción de la IA obligan, incluso a las PyMEs, a repensar estrategias, estructuras y cultura organizacional para sostener la competitividad. Qué factores se vuelven decisivos para sostener el crecimiento y generar valor

Cuatro palabras resumen el escenario actual de las empresas argentinas.

Especialmente para las PyMEs, que si bien cuentan con recursos más

limitados, tienen la ventaja de estructuras más ágiles y menos burocráticas, lo

que les permite reaccionar con rapidez frente a los desafíos.

Tras dos años de reconversión macroeconómica, hoy transitamos una etapa de

estabilización y prueba de sostenibilidad. El camino recorrido es significativo,

pero el que resta por recorrer es aún más largo. Lo cierto es que el presente ya

no se parece al pasado: el negocio dejó de ser acumular stock y esperar, o

recurrir a maniobras financieras para obtener rentabilidad. Sin entrar en

miradas políticas, todas válidas, la realidad es que estamos frente a un modelo

de mayor apertura y competitividad, con la estabilidad como base.

Las empresas tienen dos opciones: mirar cómo pasa el cambio o aggiornarse.

La mayoría está trabajando en lo segundo: adaptarse, explorar alternativas,

generar transformaciones y agregar valor a través de la modernización

tecnológica y el cambio cultural.

Productividad y costos

En nuestra experiencia con distintos clientes −industriales, importadores,

comercializadores y de servicios− se repite un patrón: inversión en tecnología,

incorporación de inteligencia artificial, capacitación del personal y fomento de la

innovación y la flexibilidad en los equipos. Todo orientado a mejorar la

productividad y reducir costos, cuidando tanto el negocio como a las personas

que lo sostienen.

La flexibilidad se ha convertido en un valor central. No se trata de empleados

que deben adaptarse a cualquier exigencia, ni de empresas que deben

responder a cada demanda individual. Se trata de construir equipos creativos,

innovadores y comprometidos, donde el bienestar de las personas y la

rentabilidad empresarial se potencien mutuamente. Cuando alguno de los

actores intenta inclinar la balanza en despropósito, el vínculo se quiebra y el

negocio se resiente.

En este escenario, cuatro jugadores interactúan de manera permanente: el

mercado, que marca el rumbo; las empresas, que buscan sostenerse y crecer;

los trabajadores, motor indispensable en 2026; y las entidades sindicales y

empresariales, que deben comprender el nuevo modelo y acompañar en lugar

de obstaculizar.

Cambio de paradigmas

El viejo paradigma de “vender poco y ganar mucho” quedó atrás. Hoy, cuando

la demanda en una región resulta insuficiente, las empresas deben ampliar

mercados, diversificar productos y servicios, y apostar al volumen. Ganaremos

menos por unidad, pero más en cantidad. Y ese crecimiento en volumen traerá

aparejado un aumento del empleo, acompañado por nuevas tecnologías.

La responsabilidad es compartida. Los trabajadores deben mejorar su formación

en la medida de sus posibilidades, y las empresas tienen la obligación de

brindar herramientas para el desarrollo de competencias técnicas y habilidades

blandas, imprescindibles en este nuevo mundo.

El presente es un tránsito necesario hacia un futuro cercano que puede ser

muy positivo, siempre que seamos lo suficientemente flexibles y profesionales

para llevar adelante la verdadera Gestión del Cambio.

El autor es Founder & Managing Director de Chaxxel Group. Consultores en Recursos Humanos.

www.chaxxel.com.ar

www.linkedin.com/in/adriangrimberg

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