Cuatro palabras resumen el escenario actual de las empresas argentinas.
Especialmente para las PyMEs, que si bien cuentan con recursos más
limitados, tienen la ventaja de estructuras más ágiles y menos burocráticas, lo
que les permite reaccionar con rapidez frente a los desafíos.
Tras dos años de reconversión macroeconómica, hoy transitamos una etapa de
estabilización y prueba de sostenibilidad. El camino recorrido es significativo,
pero el que resta por recorrer es aún más largo. Lo cierto es que el presente ya
no se parece al pasado: el negocio dejó de ser acumular stock y esperar, o
recurrir a maniobras financieras para obtener rentabilidad. Sin entrar en
miradas políticas, todas válidas, la realidad es que estamos frente a un modelo
de mayor apertura y competitividad, con la estabilidad como base.
Las empresas tienen dos opciones: mirar cómo pasa el cambio o aggiornarse.
La mayoría está trabajando en lo segundo: adaptarse, explorar alternativas,
generar transformaciones y agregar valor a través de la modernización
tecnológica y el cambio cultural.
Productividad y costos
En nuestra experiencia con distintos clientes −industriales, importadores,
comercializadores y de servicios− se repite un patrón: inversión en tecnología,
incorporación de inteligencia artificial, capacitación del personal y fomento de la
innovación y la flexibilidad en los equipos. Todo orientado a mejorar la
productividad y reducir costos, cuidando tanto el negocio como a las personas
que lo sostienen.
La flexibilidad se ha convertido en un valor central. No se trata de empleados
que deben adaptarse a cualquier exigencia, ni de empresas que deben
responder a cada demanda individual. Se trata de construir equipos creativos,
innovadores y comprometidos, donde el bienestar de las personas y la
rentabilidad empresarial se potencien mutuamente. Cuando alguno de los
actores intenta inclinar la balanza en despropósito, el vínculo se quiebra y el
negocio se resiente.
En este escenario, cuatro jugadores interactúan de manera permanente: el
mercado, que marca el rumbo; las empresas, que buscan sostenerse y crecer;
los trabajadores, motor indispensable en 2026; y las entidades sindicales y
empresariales, que deben comprender el nuevo modelo y acompañar en lugar
de obstaculizar.
Cambio de paradigmas
El viejo paradigma de “vender poco y ganar mucho” quedó atrás. Hoy, cuando
la demanda en una región resulta insuficiente, las empresas deben ampliar
mercados, diversificar productos y servicios, y apostar al volumen. Ganaremos
menos por unidad, pero más en cantidad. Y ese crecimiento en volumen traerá
aparejado un aumento del empleo, acompañado por nuevas tecnologías.
La responsabilidad es compartida. Los trabajadores deben mejorar su formación
en la medida de sus posibilidades, y las empresas tienen la obligación de
brindar herramientas para el desarrollo de competencias técnicas y habilidades
blandas, imprescindibles en este nuevo mundo.
El presente es un tránsito necesario hacia un futuro cercano que puede ser
muy positivo, siempre que seamos lo suficientemente flexibles y profesionales
para llevar adelante la verdadera Gestión del Cambio.
El autor es Founder & Managing Director de Chaxxel Group. Consultores en Recursos Humanos.
www.chaxxel.com.ar
www.linkedin.com/in/adriangrimberg