Saber utilizar inteligencia artificial empieza a dejar de ser una habilidad diferencial para convertirse en una nueva expectativa del mercado laboral argentino. Pero mientras las empresas elevan rápidamente sus exigencias a la hora de contratar, la capacitación de quienes ya trabajan dentro de ellas avanza a un ritmo bastante menor.
El 46% de las PyMEs argentinas ya valora o exige conocimientos de inteligencia artificial cuando busca incorporar personal, pero solamente el 36% capacita actualmente a sus empleados en estas herramientas.
Los datos surgen del estudio Software e IA en la gestión de personas: estado actual y proyección, realizado por Trendsity para Deel entre el 26 de junio y el 6 de julio de este año. El relevamiento alcanzó a 218 responsables de Recursos Humanos, Administración y Finanzas y directivos de empresas argentinas de hasta 1000 empleados.
La diferencia entre lo que se busca afuera y lo que se desarrolla adentro podría convertirse en uno de los próximos problemas de talento para las empresas. Si todas comienzan a buscar trabajadores que lleguen con esas capacidades adquiridas, pero pocas contribuyen a formarlas, la consecuencia puede ser una competencia cada vez mayor por un conjunto limitado de perfiles.
“Hoy muchas empresas piden saber usar IA al contratar, pero no la enseñan puertas adentro”, advirtió Natalia Jiménez, directora de Desarrollo de Negocios para Latinoamérica de Deel. Según señaló, pedir afuera las capacidades que no se forman internamente puede profundizar la brecha de talento.

Saber IA ya no significa saber programar
El estudio permite además entender qué buscan las empresas cuando piden conocimientos de inteligencia artificial. Y no se trata principalmente de perfiles altamente técnicos.
Entre las compañías que valoran estas competencias, el 92% prioriza la capacidad de utilizar herramientas de IA generativa en las tareas cotidianas. Bastante más atrás aparecen la automatización de procesos, con el 68%, y el análisis de datos, con el 64%. Apenas el 11% menciona la programación de modelos.
La transformación, por lo tanto, puede alcanzar a una porción mucho más amplia del mercado laboral que la integrada por programadores, ingenieros o especialistas tecnológicos. Lo que comienza a demandarse es la capacidad de incorporar herramientas de IA al trabajo diario de profesiones y funciones muy diferentes.
Más de la mitad de los responsables empresariales consultados, el 54%, considera incluso que quienes no manejen estas herramientas podrían quedar fuera del mercado laboral competitivo en menos de cinco años. Entre quienes ya utilizan IA, esa percepción alcanza al 78%.

La capacitación todavía corre desde atrás
Frente a semejante expectativa sobre los trabajadores, los números de formación interna muestran otra realidad. Sólo el 11% de las empresas relevadas cuenta actualmente con un programa formal de capacitación en inteligencia artificial. Otro 25% realiza algún tipo de formación informal u ocasional.
Entre las restantes, el 28% planea comenzar a capacitar durante los próximos doce meses, mientras que el 37% todavía no considera el tema una prioridad. La distancia es todavía mayor entre las empresas más pequeñas: allí, el 51% no tiene la formación en IA entre sus prioridades.
La paradoja es especialmente relevante porque las competencias que las empresas están buscando no necesariamente requieren programas largos ni conocimientos técnicos avanzados. Si lo más demandado es aprender a utilizar IA generativa en las tareas cotidianas, buena parte de esa formación podría desarrollarse dentro de las propias organizaciones.
La IA cambia el trabajo, pero no necesariamente elimina empleos
El estudio también aporta una mirada interesante sobre uno de los grandes interrogantes que acompañan el avance de la inteligencia artificial: qué ocurrirá con los puestos de trabajo. Por ahora, la visión predominante entre las empresas argentinas relevadas está bastante lejos de anticipar una sustitución masiva de personas.
Solo el 17% considera que la inteligencia artificial reemplazará trabajo humano, mientras que el 83% no espera reducciones de personal como consecuencia de su adopción. En cambio, el 58% considera que los roles desempeñados por las personas sí cambiarán.
La diferencia es importante. Si el escenario que imaginan las propias compañías no es principalmente de reemplazo sino de transformación de los puestos, la capacitación adquiere todavía más relevancia.
La selección fue la puerta de entrada
La inteligencia artificial, de hecho, ya comenzó a ingresar en los departamentos de Recursos Humanos. El 42% de las PyMEs utiliza IA en al menos algún proceso vinculado con selección, onboarding, capacitación o evaluación. Entre las aplicaciones concretas aparecen contratación y onboarding, con un 35%; selección de personal, 34%; capacitación y desarrollo, 31%; People Analytics, 30%; evaluación de desempeño, 27%; y gestión del clima laboral, 20%.
La adopción, sin embargo, cambia enormemente según el tamaño de la compañía. Solo el 20% de las empresas de hasta 49 empleados utiliza estas tecnologías, mientras que entre las que tienen entre 500 y 1000 trabajadores la proporción alcanza el 63%.
También resulta llamativo dónde todavía no ingresó la IA. En procesos administrativos como nómina, cumplimiento legal y control de asistencia, su utilización alcanza apenas al 15%, pese a tratarse de actividades que ya están ampliamente digitalizadas mediante software tradicional.
La gestión de personas parece avanzar así a dos velocidades: la inteligencia artificial está llegando primero a aquellos procesos en los que intervienen el análisis, el criterio y la toma de decisiones, mientras su penetración sigue siendo mucho menor en tareas administrativas.
El debate sobre las nuevas habilidades laborales suele concentrarse en qué deberán aprender los trabajadores para seguir siendo empleables. Los resultados del estudio introducen otra pregunta igualmente importante, como es qué responsabilidad asumirán las empresas en ese proceso.