La despedida de Messi dejó una lección que va mucho más allá del deporte: tener millones de ojos encima no significa necesariamente estar construyendo valor para una marca. En tiempos de obsesión por el alcance y la visibilidad, elegir con quién asociarse, y saber cuándo correrse del centro de la escena, puede ser mucho más importante que conseguir exposición