El salario que pretenden cobrar los argentinos que buscan trabajo llegó en junio a $1.877.862 brutos mensuales en promedio, según el último Index del Mercado Laboral elaborado por Bumeran.
El número representa un aumento del 3,99% respecto de mayo y marca la mayor suba mensual de las expectativas salariales en lo que va de 2026.
Pero detrás de esa cifra aparece un fenómeno más interesante para entender qué está pasando en el mercado laboral argentino. A pesar del aumento nominal de las remuneraciones pretendidas, durante el primer semestre las expectativas de quienes buscan empleo avanzaron por debajo de la inflación.

El salario pretendido había comenzado el año en $1.699.284. Entre enero y junio aumentó así alrededor de 10,5%, mientras que la inflación acumulada durante los primeros seis meses del año fue del 16,8%. En otras palabras, los candidatos parecen haber moderado en términos reales el salario que esperan obtener cuando buscan un nuevo empleo.
El fenómeno contrasta además con lo ocurrido un año antes. Durante el primer semestre de 2025, las remuneraciones pretendidas habían aumentado 24,28%, frente a una inflación acumulada del 15,1%. En 2024, en medio de un contexto inflacionario mucho más intenso, las pretensiones habían crecido 68,81% en los primeros seis meses, contra un aumento de precios del 71,9%.
La comparación permite observar cómo cambiaron las expectativas de los trabajadores a medida que se modificó el escenario económico.
Federico Barni, CEO de Bumeran en Jobint, vinculó esta evolución con una adaptación de los trabajadores a las nuevas condiciones del mercado. Según explicó al difundirse el informe, la distancia entre inflación y remuneración pretendida indicaría que las personas están ajustando sus expectativas y que la búsqueda ya no estaría concentrada exclusivamente en recuperar poder adquisitivo, sino también en encontrar oportunidades laborales sostenibles.
Qué significa realmente el salario pretendido
El dato de Bumeran requiere una aclaración importante. Los $1,88 millones no representan el salario promedio que cobran los trabajadores argentinos. El Index mide los salarios brutos mensuales que las personas indican como expectativa cuando se postulan a avisos laborales a través de la plataforma. Es decir, registra cuánto aspiran a cobrar quienes están buscando trabajo y no cuánto están pagando efectivamente las empresas.
La distinción es relevante porque en la Argentina conviven diferentes indicadores salariales. Las estadísticas oficiales permiten conocer, por ejemplo, la evolución de las remuneraciones de los trabajadores registrados, mientras que los portales de empleo ofrecen otra mirada: las expectativas con las que los candidatos salen al mercado.
Precisamente por eso, la pretensión salarial constituye un termómetro interesante. Cuando una persona decide cambiar de empleo debe ponerle un precio a su trabajo, teniendo en cuenta su salario actual, la inflación, la demanda de su perfil profesional, su experiencia y las condiciones generales del mercado laboral.
Y los datos del primer semestre sugieren que ese precio se está ajustando con mayor cautela.
Cuánto se pide según la experiencia
El promedio general también esconde diferencias importantes según el nivel de responsabilidad. En junio, quienes se postularon a posiciones de jefe o supervisor pretendieron en promedio $2.686.899 brutos mensuales, con un incremento del 4,36% respecto de mayo.
En los niveles semi senior y senior, la remuneración requerida se ubicó en $1.899.599, con una suba mensual del 3,98%.
Para los puestos junior, en cambio, el promedio fue de $1.365.600 mensuales, un 3,59% más que el mes anterior.
La distancia entre los extremos es considerable: un candidato a una posición de jefatura o supervisión pretende prácticamente el doble que alguien que busca incorporarse a un puesto junior.
También existen grandes diferencias de acuerdo con la actividad. Entre las posiciones junior, por ejemplo, Marketing y Comunicación fue el área donde más crecieron las expectativas durante el primer semestre, con un incremento acumulado del 19,84%. Le siguieron Recursos Humanos, con 14,72%, Tecnología y Sistemas, con 13,82%, Administración y Finanzas, con 9,91%, y Comercial, con 9,84%.
Para los perfiles semi senior y senior, el aumento promedio de las pretensiones durante el semestre fue del 8,96%. Entre las áreas que más crecieron aparecen un conjunto de actividades que incluye gastronomía, educación, salud y minería, con 19,46%; Tecnología y Sistemas, con 13,41%; y Administración y Finanzas, con 12,93%.
De $850.000 a más de $3,7 millones
La amplitud del mercado laboral se vuelve todavía más evidente cuando se observan puestos concretos. Entre los perfiles junior, la mayor pretensión salarial registrada en junio correspondió a posiciones de Gerencia y Dirección General, con $2.437.500 mensuales. Para los niveles semi senior y senior, las posiciones gerenciales alcanzaron los $3.750.000.
En el otro extremo aparecieron los mozos. La remuneración pretendida fue de $850.000 para posiciones junior y de $950.000 para perfiles semi senior y senior.
Si se toma todo el primer semestre, aparecen cifras incluso superiores. En febrero, Planeamiento Económico Financiero llegó a registrar una pretensión de $4.750.000 para puestos de jefe o supervisor. En mayo, Ingeniería en Petróleo y Petroquímica alcanzó los $3.875.000 para posiciones semi senior y senior.
Los números muestran hasta qué punto hablar de un único “salario promedio” puede resultar engañoso en un mercado atravesado por enormes diferencias de calificación, experiencia, actividad y responsabilidad.
Una expectativa que también habla del mercado laboral
Hay otra manera de mirar estos números. La remuneración pretendida no depende únicamente de cuánto considera una persona que vale su trabajo. También está condicionada por cuánto cree que una empresa está dispuesta a pagarle. Cuando existe mucha demanda de trabajadores y escasez de determinados perfiles, los candidatos tienen mayor capacidad para elevar sus exigencias. Cuando las oportunidades son menores o aumenta la competencia por conseguir un puesto, esa capacidad de negociación puede reducirse.
Por eso, que las pretensiones salariales hayan avanzado durante el primer semestre por debajo de la inflación puede ser leído como algo más que una pérdida de poder adquisitivo de las expectativas. Puede reflejar también una actitud más prudente frente al mercado de trabajo.
Junio introdujo, sin embargo, una señal diferente. El aumento mensual del 3,99% fue el más alto del año y superó a la inflación de ese mes. Habrá que observar los próximos informes para determinar si se trató simplemente de una corrección después de varios meses de rezago o del comienzo de una recuperación más sostenida de las expectativas salariales.
Por ahora, el dato deja una fotografía bastante precisa del mercado laboral argentino a mitad de 2026: quien busca trabajo pretende ganar, en promedio, cerca de $1,9 millones brutos por mes. Pero está dispuesto a pedir, en términos reales, menos que algunos meses atrás.